Creo que la mejor forma de arrancar este artículo es describiendo la diferencia principal entre la medicina herbal y la medicina alópata, esa que todos conocemos, la que se encuentra en las farmacias y se receta en consultorios.

La medicina alópata actúa sobre el síntoma en sí, sobre lo que duele en el momento, es como un parche para lo urgente, y es indiscutiblemente útil pero no siempre resuelve el problema de raíz ni a largo plazo.

En cambio, la medicina herbal es más lenta. Sí, puede resolver un dolor de panza en media hora o ayudarte a dormir pero además te invita a habitar la raíz del problema, a ser más consciente de por qué duele lo que duele, por qué molesta lo que molesta, y eso no es para todo el mundo.

Las plantas equilibran nuestro cuerpo, por eso necesitan constancia, paciencia y observación. No sirve de nada acudir a ellas una vez, esperando que funcione rápido, porque no es su comportamiento, no vamos a conseguir nada de esa forma. Es importante recordar esto si  vas a comenzar a tomar algún preparado medicinal con hierbas. 

También es fundamental respetarlas como lo que son: medicina. En general no se nos ocurre cruzar medicamentos si no estamos muy seguros de si son compatibles o no. Con la medicina herbal es lo mismo, sus compuestos pueden aliviar o curar, como también hacer daño si se utilizan sin criterio.

Recuperar el vínculo con las plantas y con los saberes ancestrales es urgente en un contexto donde la ciencia fragmentó los cuerpos, separó los síntomas de la vida cotidiana y dejó de lado dimensiones esenciales como el descanso, la alimentación, las emociones y el ritmo propio. Una mirada funcional a un sistema productivo que nos necesita anestesiados, desconectados y productivos a cualquier costo.

Somos parte de una gran red de seres vivos que debería nutrirse y sostenerse mutuamente. La desconexión con la Tierra, esa idea de que estamos por encima del resto, también enferma. Cuando cambiamos la forma en que nos relacionamos con el mundo, la vida misma se transforma.

Desde la medicina herbal creemos que la salud es un estado general de bienestar que tiene múltiples implicancias en cuerpo, mente y espíritu y desde el que nos relacionamos con otres desde la reciprocidad y el respeto, en comunión con la Naturaleza.

La medicina herbal es, además, una forma política de vincularnos y re apropiarnos de nuestros cuerpos, es militancia, resistencia y autoconocimiento, sobre todo para las mujeres que históricamente fuimos perseguidas por custodiar y poseer estos saberes y esta conexión con la Tierra. 

Las invito, mujeres, a caminar juntas este camino. A escuchar ese instinto que a veces suena bajito, pero está. A recuperar la sabiduría que nuestras ancestras nos dejaron viva en la memoria de las plantas.

Carolina.